Compra-venta de acciones. Órdenes en Bolsa.

Órdenes bursátiles

Antes de llegar a este punto usted ya ha dado los pasos previos para realizar su inversión:

1. Ha elegido el producto que mejor se adapta a sus necesidades.

2. Se ha asegurado de que la entidad con la que va a operar está debidamente autorizada para prestar servicios de inversión, consultando los registros públicos de la CNMV o del Banco de España.

3. Ha abierto una cuenta de valores o ha firmado el correspondiente contrato con su entidad y ha revisado las tarifas y comisiones que se le van a aplicar por los distintos servicios de inversión (intermediación, liquidación, registro, traspaso, administración y custodia de valores, etc.).

Aunque es probable que el término “orden de valores” le sugiera de inmediato la compra o venta de acciones en bolsa, la realidad es mucho más amplia. También son órdenes de valores la aceptación de una opa, la adquisición o reembolso de participaciones de un fondo de inversión, la suscripción de cualquier otro valor que se lance al mercado o la operativa sobre otros instrumentos financieros como los futuros, opciones o CFD (contracts for difference, contratos por diferencias).

En sentido amplio, una orden es el mandato o instrucción que el inversor traslada a su intermediario, con el fin de comprar o vender instrumentos financieros: acciones, obligaciones y bonos, etc. Hay distintos tipos de órdenes, y pueden transmitirse por diferentes canales. Conocerlos bien es fundamental, ya que la correcta ejecución de una orden de valores puede llegar a condicionar la rentabilidad final de la inversión. El objetivo es ayudarle a aprender cuáles son y cómo funcionan los distintos tipos de órdenes. Con este fin, asumiremos que las acciones, bonos y demás instrumentos están negociados en los mercados secundarios oficiales, ya que esta es la operativa más habitual para la mayoría de los inversores. Recuerde, sin embargo, que existen otras opciones

1.1. Mercado bursátil: el SIBE

La mayor parte de la negociación que tiene lugar en el mercado bursátil se realiza a través de la plataforma del Sistema de Interconexión Bursátil Español (SIBE). En el SIBE no sólo se negocian acciones, sino que también dispone de segmentos especiales para valores de renta fija, warrants y otros productos. El SIBE conecta en tiempo real las cuatro bolsas españolas (Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia).

Es un mercado dirigido por órdenes, y la conexión entre todas las bolsas permite que exista un único libro de órdenes para cada valor. La información sobre las negociaciones y los precios de compra y venta en cada momento se difunden automáticamente en tiempo real. Hay tres modalidades de contratación: mercado de órdenes, de bloques y de operaciones especiales. El primero acoge la contratación general de la mayor parte de los valores que cotizan en el SIBE, mientras que el mercado de bloques permite comunicar operaciones de gran volumen y en el de operaciones especiales se notifican, después del cierre del mercado de órdenes, aquellas operaciones autorizadas que cumplen determinados requisitos de precio y efectivo.

Vamos a centrarnos en el mercado de órdenes, que a su vez ofrece las siguientes posibilidades:

• Modalidad principal.

Incluye la mayoría de los valores que cotizan en el SIBE. Tiene lugar de lunes a viernes, con un periodo de “mercado abierto” desde las 9:00 hasta las 17:30. Al inicio de la sesión hay una subasta de apertura de media hora (8:30 a 9:00) y al final una subasta de cierre de cinco minutos con final aleatorio de un máximo adicional de 30 segundos (17:30 a 17:35).

• Modalidad fixing.

Reservado para valores que tienen menos liquidez, la contratación de fixing se realiza en dos periodos de subasta: desde las 8.30 a las 12.00 y desde el final de la primera hasta las 16.00. Al cierre de cada subasta se cruzan las operaciones acumuladas y se fija el nuevo precio. Aunque no se negocian en el SIBE, los valores del “corro electrónico” (en el que se han integrado los que antes se negociaban de viva voz) utilizan la plataforma SIBE para facilitar su negociación y operan igual que en la modalidad de fixing

1.2 Tipos de órdenes

El SIBE permite tres tipos de órdenes sobre acciones: limitadas, de mercado y por lo mejor

Limitadas: se establece un precio máximo para la compra y mínimo para la venta. Si es de compra sólo se ejecutaría a un precio igual o inferior al fijado, y si es de venta a un precio igual o superior. Estas órdenes se pueden introducir tanto en períodos de subasta como de mercado abierto. Una orden limitada se ejecuta, total o parcialmente, de forma inmediata si se encuentra contrapartida a ese precio o mejor. Si no hay contrapartida o la que hay no proporciona un volumen suficiente, la orden o la parte restante de la misma permanece en el libro de órdenes, a la espera de contrapartida. Esta orden es más conveniente cuando el inversor prefiere asegurar el precio y no le preocupa la rapidez de ejecución. TENGA EN CUENTA: Las órdenes limitadas pueden ejecutarse parcialmente si la contrapartida no cubre la totalidad del mandato. Asimismo, una orden limitada puede cancelarse de forma automática, si supera el límite máximo (si es una compra) o mínimo (para las ventas) del rango de fluctuación establecido para ese valor.

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De mercado: No se especifica límite de precio, por lo que se negociará al mejor precio que ofrezca la parte contraria en el momento en que se introduzca la orden. Se pueden introducir tanto en períodos de subasta como de mercado abierto. El riesgo para el inversor en este tipo de órdenes es que no controla el precio de ejecución. Si no puede ejecutarse en su totalidad contra la mejor orden del lado contrario, lo que reste se seguirá ejecutando a los siguientes precios ofrecidos, en tantos tramos como sea necesario hasta que se complete.

Lo habitual es que las órdenes de mercado se ejecuten inmediatamente, aunque sea en partes. Cada ejecución parcial es una operación distinta, por lo que este tipo de orden puede aumentar de forma notable los costes para el inversor, si la comisión tiene un mí- nimo o si se carga un porcentaje que disminuye significativamente cuando aumenta el importe de la orden. Además, si los precios de las ejecuciones parciales difieren entre sí más de 0,5 euros será necesario formalizarlas mediante más de una operación de mercado, lo que a su vez podría encarecer los costes totales de la orden. Esta situación es más probable en valores poco líquidos.

Las órdenes de mercado no suelen cancelarse de forma automática. Son útiles cuando el inversor esté más interesado en realizar la operación que en tratar de obtener un precio favorable.

EJEMPLO DE ORDEN DE MERCADO (VENTA)

La Sra. Martín desea vender 450 acciones, e introduce una orden de mercado. En ese momento, el mejor precio de la parte contraria ofrece 250 acciones a 20,06. Una vez ejecutada esa parte, la orden continúa “buscando” la siguiente posición, en la que alguien desea comprar 100 a un precio de 20,05. Esta operación también se cruza, pero la vendedora aún desea deshacerse de otras 100 acciones. La siguiente posición del libro de órdenes ofrece la compra de 135 acciones a 20,03. Con la ejecución de este último bloque, la Sra. Martín ha cumplido su objetivo de venta, si bien su contraparte en la última transacción aún no ha conseguido la cantidad que deseaba (por eso permanecen en el libro de órdenes las 35 acciones que el comprador no ha conseguido adquirir).

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La ventaja en este caso es que ha conseguido que su orden se ejecute completamente. Sin embargo, si hubiera podido vender sus acciones de una sola vez al precio medio ponderado de las tres operaciones referidas, es muy probable que las comisiones hubiesen resultado menores.

Por lo mejor: Son órdenes que se introducen sin precio. La negociación se realiza al mejor precio de contrapartida en el momento en que se introducen. Se pueden introducir tanto en períodos de subasta como de mercado abierto. Si al mejor precio no hay volumen suficiente para atender la totalidad de la orden, la parte no satisfecha quedará limitada a ese precio (no podrá cruzarse a otro más desfavorable). La orden por lo mejor se utiliza cuando el inversor quiere asegurarse una ejecución inmediata, pero también desea ejercer cierto control sobre el precio. El objetivo es que la orden no “arrastre”, es decir, que no se ejecute a varios precios.

EJEMPLO DE ORDEN POR LO MEJOR (VENTA)

El Sr. García desea vender 450 acciones, e introduce una orden por lo mejor. Sin embargo, al mejor precio de mercado en ese momento (20,06) sólo puede vender 250 acciones.

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Información proporcionada por la oficina de atención al inversor de la CNMV.

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